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El proteccionismo y la guerra comercial llegan al G-20

Las banderolas ya están colgadas en el aeropuerto de Osaka. Las azafatas esperan, sonrientes. El aparato de seguridad ya está desplegado. Todo está preparado para la 14 cumbre del G20, las economías que agrupan el 85% de la riqueza mundial. Un evento que, según el secretario del Tesoro de EE UU, Steven Mnuchin, será “muy importante”. Mientras la mayoría de los países centrarán su discurso en los problemas que conlleva el proteccionismo, el acto principal en el que estarán puestas todas las miradas, será una reunión fuera de programa que celebrarán los presidentes de EE UU, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, para tratar de solventar una guerra comercial y tecnológica mutua que amenaza con arrastrar a toda la economía global.

Tal y como declaró Mnuchin en una entrevista con la cadena de televisión ayer, dos días antes del pistoletazo oficial para la cumbre, “ya tienen cerca del 90% del camino” hacia un posible acuerdo entre Washington y Pekín “y cree que hay una vía para completarlo”. 

En los últimos días, y después de casi dos meses de deterioro continuo en la relación, han resurgido las señales para el optimismo después de que los dos presidentes conversaran por teléfono la semana pasada, en un indicio de que ninguno de los dos países quiere ver un deterioro mayor de las relaciones al que ya han sufrido.

A Trump no le conviene mantener una pelea prolongada con Pekín, ahora que ha lanzado su campaña para la reelección en los comicios del año próximo.  Xi, por su parte, tampoco, necesita ahora un enfrentamiento comercial o tecnológico que pueda afectar a la buena marcha de su economía o a la creación de empleo. 

Además de esto, como casi siempre, esta reunión del G-20 también se adivina como una especie de olla a presión en la que, al margen de la agenda oficial, van a hervir durante dos días las más diversas tensiones geopolíticas y domésticas.

Las disputas comerciales, la guerra tecnológica del 5G, la crisis de EEUU frente a Irán y el cambio climático borbotean en ese recipiente; pero también el reto de las criptomonedas, un nuevo sistema fiscal para la economía digital, el dudoso futuro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o la sobreproducción de acero en el mundo, bullen en este caldo del G-20 de Osaka.

Esfera Capital